Afirmación :
porque cuando digo que soy una chica de hechos y no de promesas, es porque lo soy! Una vez le hice una promesa, prometí hacer algo por él, porque lo quería y porque sentía que tenía que prometérselo. Su respuesta a mi promesa me dejó desconcertada porque me imaginé que no confiaba en mí, que no creía que yo era capaz de cumplir algo, que no sabía prometer...
Pero ahora lo entiendo. No sé si me quiso o no (y aunque suena típico tampoco me importa), pero su lección me ayudó durante un fugaz tiempo. Aquel día yo le prometí, y él callándome la boca dijo que no quería promesas, que nunca había creído en ellas. Dijo también que a una persona se le conoce por sus actos, no por sus promesas o palabras. No quería que le prometiera, él dijo que ya se daría cuenta de que lo hago cuando lo haga. Y por esas ironías que tiene la vida, esa misma persona que me dio esta lección, supo bien cómo demostrarme a lo que se refería. Prometió y no cumplió. Después de esto hice aquella enseñanza mía. No volvería a creer en promesas y tampoco iba yo a hacerlas.
Pero así como una lección me puede marcar, también se me puede desmarcar. Me dejé llevar otra vez por palabras prometedoras cuando pensé que habido encontrado gente en quién creer, quienes realmente sabían prometer y ¡caray, cómo prometían! Y hoy en día me vuelvo a arrepentir.
Así que ahora vuelvo a ser desconfiada. No me dejaré llevar por palabras y no esperaré nada de nadie, porque terminamos decepcionando. Todos y todas, incluida yo.
KrN