Y sin quererlo ni beberlo, aquí tenemos septiembre.
Todo es cíclico.
Aunque el tiempo solo pase en los relojes, y los días en los calendarios.
Este engaño nos esclaviza.
Nos ata a una lógica necesaria para el funcionamiento humano ...
Y todo vuelve a empezar.
Ya está aquí...
Pero yo me perdí hace tiempo.
Desde las noches sin estrellas
De una rana que es cada vez más un sapo
domingo, 13 de septiembre de 2009
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