Joder, tienes que dar más de una ojeada al calendario de tus recuerdos para vislumbrar cuando fué la última vez que entrasté aaquí...
Hasta las ganas de escribir se fueron de vacaciones, dejándote sólo en este verano frío y largo...
Hemos vuelto a la rutina, a las horas encadenadas al reloj (Grande extremo), a las sombras atadas a Peter Pan.
Tan sólo la repostería, la lectura, la música o el cine no te abandonan...
Miraté! Son las 6 menos 25 de la madrugada y aún andas tecleando desde el pc un montón de sandeces...
¿Quién las leerá?
¿quién las mirará?
¿Quién las entenderá...?
Si es que... No te entiendes ni tu! Que risa... Pero siempre te quedará esa máscara que nunca compraste, confeccionada a lo largo de los años, mejorada y hasta estilizada...
Y aunque no lo comprendan, siempre te la acabarás poniendo.
Porque has vuelto a esos días donde un cómic, un libro, una canción, te llenaban más que una conversa o la buena compañía.
¿Miedo?
Miedo.
De una rana que se parece a un sapo.
Reflexiones de las noches sin estrellas
miércoles, 9 de septiembre de 2009
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