miércoles, 16 de septiembre de 2009

Reflexiones de las noches sin estrellas (12)

Que dificil resulta cuando se quiere a alguien pero a la vez está el miedo de salir heridx(¡¡¡otra vez!!!).

¿Cómo actuar frente a esta situación?

Últimamente he empezado a pensar de que simplemente nunca se sabe, ni por los momentos vividos, las palabras dichas o los besos compartidos... Nadie puede garantizar nada cuando se trata de las emociones.

¿Qué hacer entonces?...

Después de que te han hecho daño, creo que quedan dos caminos a seguir (probablemente hayan más, pero a grandes rasgos son estos);

El primer camino es ir por la vida sin riesgos, superficialmente, "pasándola bien" y sin entregarse a nada profundo para no sufrir nuevamente (vivir en un recta, sin caer pero sin crecer tampoco)... El camino más seguro, pero también el más cobarde... El no comprometerse ni responsabilizarse. Rehuir de todo aquello que suponga un esfuerzo, una lucha continua...

El segundo, tomar el riesgo nuevamente, volver a ser vulnerable, aceptar y considerar la posibilidad de salir heridx como un transcurso natural que acompaña al proceso de vivir pero que a la vez nos da la posiblidad de experimentar la felicidad en toda su magnitud... de vivir realmente!!!. Abrazar el amor y corresponderlo... Protagonizar una novela romántica...

¿Difícil decisión?...

Si vemos el amor sólo como una "apuesta" tenemos la mitas de las posibilidades de ganar o perder, pero si lo vemos como lo que realmente es, como un proceso sano y necesario para crecer, siempre vamos a ganar, sin importar el resultado final... La ganancia está implícita en el crecimiento personal y en la experiencia que conlleva su vivencia...


Desde que el amor pasó a ser una apuesta, un juguete con el que hacer daño, las noches no tienen estrellas...

1 comentario:

Olatz dijo...

Me gusta de verdad el último párrafo... aunque discrepo en una palabra: "sano"